GUMIEL DE IZÁN

De pasado romano, esta población burgalesa situada a 12 kilómetros de su partido judicial, Aranda de Duero, reúne un conjunto cultural de gran belleza.

Sobre el río Gromejón se conservan los puentes de San Pedro y San Antonio que formaban parte de la vía romana Clunia-Astúrica. También hubo dos monasterios: San Lorenzo y San Pedro de Gumiel. En éste último tuvo lugar, en el siglo XV, la primera parte del Concilio Gumiel-Aranda.

La villa de Gumiel de Izán fue declarada conjunto histórico artístico en el año 2003. Merece la pena pasear por sus calles y disfrutar de la arquitectura popular, que puede recordar a la de otros pueblos castellanos de la Ribera del Duero como Peñafiel o San Esteban de Gormaz, y de sus construcciones entre la que destacan los lagares.

Esta iglesia es descomunal, habrá algunas más grandes, aunque no muchas, descontando las catedrales metropolitanas. Pero sobre todo al primer “golpe”, su fachada llama la atención. El acceso principal, en la fachada principal, está compuesta por un retablo pétreo de una calidad y tamaño enorme. En esta obra trabajaron algunos de los grandes durante el barroco, lo que significa que al edificio gótico, ya imponente, se le añadió esta maravilla en piedra.

Pero el marco de esta maravillosa fachada lo pone la escalinata de acceso, ya que la iglesia se asienta sobre una elevación de terreno que le hace ganar varios metros sobre el nivel de la plaza. Estas escaleras son también de corte renacentista-barroco que puede recordar, vagamente, a las escaleras de la Catedral de Santiago.

Se remata el conjunto con una poderosa torre campanario que se alza desde los pies de la iglesia con varias imponentes campanas. El conjunto exterior es realmente único y sorprendente, pues está en un pueblo